Di que no y siéntete libre

Di que no y siéntete libre

Muchas veces, decir que no es algo que nos cuesta mucho (decir que no por ejemplo a tu pareja, a amigos, a compañeros de trabajo o proyectos, a ideas…), pero ¿por qué nos pasa esto? Y sobre todo ¿en qué te puede ayudar aprender a decir que no?


Saber decir “no” te ayudará a conectar con tu libertad de decisión. Vamos a ver cómo.


Hace poco recibí un “no” que me inspiró a escribir este artículo.

Iba de pasajero en un avión de vuelta a casa tras una formación fuera de España. En un momento dado, el piloto comenzó a hablar a la tripulación de una forma tan inspiradora y espontánea que estaba haciendo que los pasajeros empezáramos a conversar y a generar conexiones entre nosotros. Lo sentí tan mágico que inmediatamente se me ocurrió escribirle una carta para darle las gracias por lo que estaba haciendo (si te sabes la historia quizás quieras saltar al párrafo siguiente. Si no la has escuchado sigue leyendo y te recomiendo que escuches el episodio donde hablo de ello, porque es realmente fascinante). Sentía que, al compartir con nosotros desde ese disfrute y pasión, estaba creando un espacio de conexión y de encuentro único entre los pasajeros. Le hice llegar la carta y lo siguiente que ocurrió fue un auténtico regalo: me invitó a pasar a la cabina con él y con el copiloto y aterricé con ellos en Madrid.

Cuando estaba en la cabina le propuse algo que ya le había escrito en la carta. Le dije si le gustaría hacer una entrevista para el podcast. Él me dijo que no.

Al echar la vista atrás me doy cuenta de algo muy interesante en esta historia y que te ayudará a comprender el concepto “no” con más claridad.

UN “NO” QUE ME CAMBIÓ LA PERSPECTIVA

Al escribir la carta al piloto me estaba exponiendo, principalmente a 2 “noes”: La primera: que la azafata o el piloto mismo, dijeran que se negaban a recibirla. La segunda: que el piloto me dijera que no a la propuesta de la entrevista. Pero sinceramente, ninguna de esas opciones estaba en mi radar en ese momento, o si estaban, su influencia para pararme y no tomar la acción que tomé era prácticamente nula. Para mí lo primordial fue expresar mi gratitud. De hecho, no sé si fue más impactante y transformador el hecho de volar en la cabina o la emoción de gratitud que sentí al escucharlo hablar por la megafonía antes de escribirle.

PORQUÉ NO TE GUSTA QUE TE DIGAN QUE NO

Doy gracias por haberle ofrecido hacer una entrevista y doy gracias porque me dijera que no, pues ese “no” se ha convertido en una negación muy significativa para mí.

Porque ese “no” nada tenía que ver conmigo, con mi persona. No era un rechazo, era simplemente su decisión. Él en ese momento tenía otras prioridades.

La mayoría de las veces que te callas y no expresas tu verdad por miedo a que te digan que no, creyendo que ese “no” es un rechazo a ti como persona, como ser humano.

Sin embargo, ese “no” quiere decir: “En este momento esa no es mi prioridad”.

En lo profundo de nosotros creemos que esos “noes” son rechazos, que, además, nos quitan valía como personas.

Aquí es donde viene la creencia bajo la cual quieres satisfacer y complacer a los demás, para que te den su aprobación, su consentimiento de que eres digno de expresar, de estar aquí, de ser. Buscas la aprobación de los demás para validar tu existencia. Has condicionado tu valía como persona a la afirmación o a la negación de los demás.

Tienes entonces la creencia de que, si te dicen “no”, tu valía está en duda, incluso tu propia existencia.

Por eso no te gusta recibir “noes”, porque  inconscientemente, los recibes como rechazos, como un abandono de la otra persona hacia ti.

LA FATIGA DE DECIR QUE SÍ A TODO

Por eso mismo te es difícil e incómodo decir que no, porque sientes que estás rechazando y abandonando a la otra persona. Sin embargo, olvidas que decir que no a algo es en realidad decir: “Esta no es mi prioridad en este momento” Entonces lo que haces, sin darte cuenta, es decir que si a todo.

En muchas ocasiones, decir que si a todo es algo maravilloso que nos abre a un mundo entero de posibilidades. Sin embargo, esto hace que no nos enfoquemos en algo concreto y que nuestra energía esté dispersa en muchas direcciones distintas y en ninguna en concreto. Acabamos diciendo que si a cosas que realmente no queremos (desarrollamos lo que Ángel Alegre llama el síndrome de “estar siempre ocupado”, que explica con claridad en este post sobre el disfrutar más haciendo menos).

Además, nos causa una fatiga enorme, ya que requiere de una constante toma de decisiones. En mi caso particular, yo me decía a mí mismo “es que soy polifacético y me gustan un montón de cosas distintas (escribir, hacer música, formaciones, viajar…)”. Esa misma virtud de tener gustos e intereses muy variados se estaba convirtiendo en un lastre, pues me estaba generando dispersión y agitación mental.

Pero ¿sabes de donde venía esa dispersión?

Inconscientemente me dispersaba porque tenía miedo a tomar verdadera acción en algo concreto (por ejemplo, en empezar el proyecto de Inspiración y Acción) por si la gente me decía “no”: “No me gusta”, “No me aporta valor…” e incluso más interesante aún, tenía miedo de empezar y que fuera yo mismo quien me dijera que no: “Quizás esto no es lo que me apasiona”, “Quizás lo que comparto no es tan interesante para los demás como yo creía…”

Si no tomas conciencia, el miedo al rechazo acaba dirigiendo tu vida y te obliga a decir que si a demasiadas cosas que realmente no son tus prioridades. (pincha aquí si quieres escuchar el podcast sobre el miedo)

CÓMO DECIR “NO” Y SENTIRTE LIBRE.

La razón por la que he enfocado casi todo el artículo en lo que te despierta el recibir un “no” es porque así te será mucho más fácil a la hora de ser tú quien lo digas.  

Para mí, es fundamental ver la relación que tenemos con el “no”. Ahora te pregunto ¿Cómo puedes tú mejorar esa relación? Y sobre todo ¿Cómo decir que no para sentirte más libre?

Te comparto 5 principios que creo muy importantes a la hora de abrazar el no y vivirlo desde la libertad:

  1. Establecer cuáles son tus prioridades. Así, cuando vayas a decir que no te será mucho más fácil tomar decisiones.
  2. Decirlo con respeto y con amor. Al darte cuenta de que has vivido muchos años diciendo que si para complacer y satisfacer a los demás, de pronto puedes tener una sensación de urgencia y al tomar conciencia  te dices: “Ey, que puedo decir que noooooo!” Y lo quieres gritar a los cuatro vientos. Hazlo con respeto y con amor.
  3. Recordar que cada vez que dices que no a algo estás cerrando una puerta para abrir otras. Estás cambiando el foco de tu energía para que aparezcan nuevas oportunidades en una nueva dirección.
  4. No estás abandonando a alguien porque le digas que no. Estás diciéndola a la otra persona y a ti misma: “Esta no es mi prioridad en este momento”.
  5. Cuando dices que no a alguien desde la honestidad estás aprendiendo a ser honesto contigo mismo. Posiblemente la otra persona, con el tiempo, te respetará más que antes de decir que no y agradecerá tu honestidad.

Como conclusión, recuerda que cuando te dicen que no, esto no quiere decir que te estén rechazando como ser humano.

Cada vez que dices un “no” conscientemente, sin que sea desde el rechazo, estás conectándote más con tu interior y estás poniendo tu energía donde realmente sientes que has de ponerla, acorde a tus prioridades.

Así, estás aprendiendo a amarte a ti mism@ y a vivir en libertad.


Si te ha gustado este artículo me encantará leer en qué te ha inspirado y cómo dices que no para avanzar en tu camino de transformación y crecimiento.

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foto: @jontyson

Ismael

2 comentarios en «Di que no y siéntete libre»

  1. La mejor forma de entender las emociones, nuestras y de otras personas, es analizándolas. Muchas veces, la sociedad o el ambiente, nos hacen percibir ideas confusas.

    Cuando nos dicen que no, simplemente nos están diciendo que en ese momento no somos prioritarios, lo cual es muy diferente a no ser importantes para esa persona. Vivimos en una sociedad llena de responsabilidades que nos dejan poco tiempo para nosotros mismo, a nivel afectivo y emocional. Al mismo tiempo, el que nos digan que no significa que esa persona está estableciendo unas prioridades para su bienestar.

    De una forma indirecta, podemos aprender a pensar en nosotros y establecer nuestras prioridades. Ya que si no nos cuidamos afectivamente ni emocionalmente, no conseguiremos ese bienestar.

    1. Sin duda, analizándolas podemos entenderlas. Analizarlas y sobre todo permitirnos sentirlas, porque a veces el analizarlas (al menos desde mi experiencia) estamos haciendo una especie de «bypass» emocional y no nos abrimos a sentir. Analizar y sentirlas irían de la mano para mí.

      En cuanto a lo que dices de pensar en nosotros y establecer nuestras prioridades lo veo súper importante, yesss!!
      Gracias por compartir!

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