¿Estás en un juego de poder en tus relaciones?

¿Estás en un juego de poder en tus relaciones?

Siempre que escuchaba hablar de «las luchas de poder», «los poderosos» o cosas por el estilo lo sentía como algo ajeno a mí, fuera de mi mi alcance. Eso si, de un modo u otro sentía que unas personas controlaban a otras. Lo veía en relaciones de pareja, en contextos de trabajo, en familias donde los padres controlan a sus hijos desde un rol de autoridad, o donde los hijos controlan a sus padres con chantaje emocional…

Me parecía un tema interesante en el que indagar y a decir verdad, al presenciar estas situaciones, era como ver una película en el cine que despertaba un montón de emociones en mí (curiosidad, empatía, frustración, rabia, repulsión, alegría…) «¿Por qué habrá estas luchas de poder?», me empecé a preguntar. La falta de respuestas y la confusión que me generaba me hacían darme la vuelta y decirme por dentro «No es asunto mío, demasiado complicado». Sin embargo, al pensar en estas situaciones como una película me dije: «Espera un momento. Si yo estoy viendo esa película de juegos de poder en la vida de los demás, los demás también la deben de estar viendo en mi vida. Es más, si los demás la pueden ver en mi vida…yo también puedo verla!«

Así, empecé a ver la película con más atención y ¿sabes de qué me di cuenta? Que los juegos de poder no eran precisamente algo alejado de mi. Los estaba jugando en mis relaciones día a día.

Vamos a ponernos en contexto en una relación (puede ser de pareja, amigos, trabajo…) entre dos personas.

En una relación hay un intercambio de energía constantemente. En ocasiones vemos a la otra persona como alguien a quien idolatramos (el novio perfecto), o como alguien contra quien nos queremos rebelar (¿te suena en tu adolescencia con tus padres?), o quizás puede ser un jefe o compañero que impone su poder y autoridad sobre nosotros. En estos casos, lo que hemos creado inconscientemente es la idea de que la otra persona, de alguna manera, es superior a nosotros. Estamos asumiendo entonces que yo soy inferior (Así es la ecuación. En cuanto hay una persona que es superior, inconscientemente buscamos el equilibrio y la otra persona se convierte en la inferior). Siéntelo ¿Tiene sentido para ti?

Bien, vámonos al otro polo. Hay en otras relaciones en las que jugamos un rol distinto. Ahora somos controladores de la otra persona (sobre mi pareja, mis hijos, compañeros de trabajo, empleados, alumnos…). Sabemos que con nuestras acciones podemos «manejar» a esa otra persona casi como queremos ¿Te ha pasado? No soy el único que quiere controlar a los demás, ¿no? Estamos jugando entonces el rol de «superior», percibiendo así a la otra persona como «inferior».

Tanto cuando estamos en el rol de inferior como en el de superior lo que buscamos es PODER.

Joder, se siente tan bien…Dime que no te da placer la sensación de sentirte poderoso (se que esto cuesta un poquito reconocerlo, pero piénsalo) cuando estás manipulando a alguien y percibes esa sensación tan sutil de control sobre esa persona y sientes ese regustín por dentro, que en el fondo de ti te dice por lo bajito: «¡Que poderoso eres!» Nos sentimos poderosos cuando hacemos eso, es así. Buscamos sentir el poder.

Por otro lado, cuando luchamos y nos «rebelamos» contra la persona que sentimos que nos está manejando o controlando, también estamos buscando «recuperar» ese poder, que creemos haber perdido.

Pero ¿Por qué jugamos este juego ?

Lo jugamos porque verdaderamente, dentro de nosotros, sabemos que somos poderosos. El problema es que no reconocemos ese poder que está dentro, ese verdadero poder que emana de nuestra profundidad, que nos hace brillar y expandirnos, vibrando en un amor y plenitud radiantes allá donde estemos. Seguramente hayas sentido este poder en momentos de tu vida, aunque haya sido en ocasiones muy concretas y puede que durante muy poco tiempo.

Ese poder es el que anhelas y quieres encontrarlo como sea. Es de lo más humano.

Cuando no sentimos ese poder vibrando en nosotros y no lo reconocemos dentro, lo que hacemos es buscarlo fuera, jugando inconscientemente a los juegos de poder en nuestras relaciones, a veces en el rol de superior y a veces de inferior. Intentamos entonces luchar por recuperar el control que el otro tiene sobre nosotros o bien controlamos al otro. Aunque esto último, como decía antes, nos da placer momentáneamente y nos sentimos poderosos, poco tiene que ver con nuestro verdadero poder. Lo que pasa es que actuamos con las herramientas que tenemos disponibles (y sin duda, el camino de la evolución consiste en actualizar esas herramientas).

Las buenas noticias son que podemos cambiarlo.

¿Cómo lo hacemos?

Para mi hay varios elementos clave para hacerlo (estos son los que a día de hoy a mí me funcionan. Utiliza los que te valgan, la vida es experimentación constante):

  1. Permitirme parar a cuestionarme honestamente si estoy jugando estos juegos de poder. La honestidad conmigo mismo es fundamental, porque estos juegos son inconscientes y si no le presto atención con esa mirada honesta lo más fácil es que me diga «Eso a mí no me pasa, le pasa a los demás…»
  2. Convertirme en el observador de mi mismo. Hacer de la observación de estos juegos de poder una práctica en mi vida diaria.
  3. Abrirme a sentir. Cuando empiezas a ver los juegos de poder inconscientes de los que eres partícipe (a veces con nominación de Oscar a mejor actor) duele. Se pueden despertar emociones de lo más variopintas (frustración, ira, vergüenza, resignación, rechazo…) Al abrirme a sentir me estoy abriendo también a ver con más claridad cómo me estoy comportando inconscientemente, es decir cómo estoy actuando en piloto automático sin darme ni cuenta.
  4. Preguntarme a mí mismo: «¿Desde dónde estoy buscando el poder en esta relación?» Es decir, porqué estoy necesitando tener poder sobre la otra persona (superioridad) o porqué estoy intentando luchar para recuperar el poder que siento que la otra persona me ha quitado (inferioridad). Esta parte es muy importante porque al hacerme preguntas que posiblemente no me había hecho antes, me abro a encontrar nuevas respuestas. Personalmente, cuando llego a este paso, lo que me encuentro es que estoy jugando el juego de poder desde una creencia de no sentirme suficiente. Es una creencia muy profunda y de lo más habitual en nuestra sociedad (escondida en nuestro subconsciente, por supuesto) . Si tú también te das cuenta de esto…¡bienvenido/a al club!». Explóralo. Cuando empiezas a tomar conciencia, descubrirás respuestas únicas que tendrán sentido para ti.
  5. Tomar acción. Esta parte me resulta muy interesante. Cuando nos damos cuenta del juego de poder en el que estamos participando (sólo cuando nos damos cuenta!) podemos cambiarlo. A veces la reacción instintiva será culpar a la otra persona de lo que está «haciendo conmigo» o sentirme culpable de lo que yo estoy «haciendo con ella». Esa reacción nos puede llevar, por ejemplo, a alejarnos de esa persona , acusándole de habernos tratado de cierta manera o fustigándonos por haberlo hecho nosotros (en ocasiones es lo que necesitamos, ojo). Pero lo FUNDAMENTAL aquí es darnos cuenta que la situación, el juego de poder, inconscientemente, LO HEMOS COCREADO AMBOS. Si no reconozco que yo estoy siendo creador de la situación, muy probablemente lo que haré será repetir el mismo patrón y crear una situación similar en otra relación (quizás cambiando los roles, la intensidad y otros elementos) .

Me llama la atención cómo a veces, sólo al tomar conciencia y permitirnos sentirlo y ver con claridad el juego de poder en el que estamos, la dinámica de la relación cambia, casi inevitablemente. Cuando uno de los dos toma conciencia, el otro, que sigue queriendo jugar al mismo juego (inconscientemente, claro) se encontrará con que el primero está cambiando su comportamiento y que, energéticamente, ya no está en esa partida. Justo ahí surge una gran oportunidad para transformar la dinámica de la relación.

Para mí, darme cuenta de los juegos de poder es una forma extraordinaria de reconocerme a mi mismo. Al ser consciente de mis patrones inconscientes puedo transformar la forma en la que me relaciono con los demás. Me empiezo entonces a relacionar con el mundo desde la igualdad, en lugar de hacerlo desde la superioridad o la inferioridad.

Al transformar estos juegos de poder en mis relaciones me doy cuenta que me estoy transformando a mi mismo. Me estoy abriendo así a reconocer mi verdadero poder interior, expandiéndolo hacia fuera y permitiéndome cocrear relaciones de igualdad, relaciones cada vez más conscientes.

Y tú ¿Qué relaciones eliges crear?

Ismael

2 comentarios en «¿Estás en un juego de poder en tus relaciones?»

  1. Qué interesante, Ismael. Verdades como puños.
    Sin duda lo volveré a leer más veces para ir resolviendo mis juegos de poder.
    Es un tema muy cotidiano, pero de los más complejos bajo mi punto de vista.
    Gracias por tus reflexiones y consejos.

    1. Gracias por tu comentario Bea.
      Es tan sutil y cotidiano que muchas veces se nos pasa por alto…y tomar conciencia de ello es fundamental para vivir desde la igualdad. Un abrazo.

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