«No viajes en autostop, te comerán los monstruos»: Qué aprendí al cruzar Europa a dedo

«No viajes en autostop, te comerán los monstruos»: Qué aprendí al cruzar Europa a dedo

«A veces sientes que, entre dos caminos, sabes cuál has de escoger, tienes la certeza de que esa es la decisión adecuada en ese momento y lo puedes confirmar por la tranquilidad interior que te queda tras tomarla. Así es como me sentí cuando decidí que iba a venir desde Finlandia a España en autostop. Se abría una gran aventura y la elección, en realidad, fue muy fácil.»

Después de este viaje que me cambió la vida quiero compartir contigo lo que aprendí que ahora sigo aplicando en mi día a día. Ojalá te inspire y te sirva para encender esa llama que hay en ti y está esperando ser encendida.

Era primavera de 2015 y me movía bastante entre España y Finlandia. El plan era irme en abril a Finlandia y volver a España hacia junio. El día que tomé esta decisión había sido un día bastante monótono y me iba a la cama con la sensación de que no había aprendido nada, de que de alguna manera, había «malgastado» el día. Justo en ese momento me vino a la memoria el documental que 3 personas me habían recomendado (por cierto, esto es una regla en mi: si 3 personas que no se conocen entre si me recomiendan algo, ya sea un disco, documental, libro… significa que probablemente hay algo en él que deba descubrir). Era el documental de «Pura Vida», sobre el intento de rescate del alpinista Iñaki Ochoa de Olza, que falleció en el Annapurna (en el Himalaya) en 2008.

Me puse a ver el documental y algo empezó a moverse en mí. Las palabras de Iñaki me calaban tan hondo que sentía que me atravesaban entero e inspiraban en mi un amor por la vida que necesitaba expresar y que quería compartir con los demás. Estuve llorando y siento cómo esas lágrimas fueron sanadoras, limpiaron mis ojos y me permitieron ver con más claridad que antes. Necesitaba aventura. La aventura representa para mí algo que me mueve a la acción, que me lleva a explorar y a abrirme a lo desconocido. En aquel momento, yo no tenía ni idea de alpinismo ni tampoco estaba interesado en ello. No era alpinismo lo que quería hacer, si no conectar con algo muy profundo de lo que Iñaki habló y que me llegó hasta las entrañas: la vulnerabilidad y la incertidumbre.

¿Cómo iba yo a abrirme a la incertidumbre y a la vulnerabilidad? Y sobre todo…¿Por qué querría hacer eso?

Sobre la segunda pregunta aún no tenía ni idea, lo descubrí a lo largo de la aventura. El cómo experimentar la vulnerabilidad y la incertidumbre fue en realidad una elección de lo más fácil.

Años atrás ya había hecho algunos viajes de mochilero y me encantaba, me era un «terreno fácil» y de disfrute total. Además, viviendo en Eslovaquia y en Finlandia había hecho alguna vez autostop y fue súper divertido y enriquecedor. La bombilla se encendió rápidamente y dije: «Ya está. Cogeré billete de avión de ida a Finlandia y me volveré a España en autostop. Aventura asegurada»

La primera persona a la que se lo conté fue a mi madre. Deberías haber visto su cara. «No», me dijo. Yo le dije «si» y ella repitió «no», yo le dije «si»…y la conversación continuó entre monosílabos durante un rato. En algún momento se dio cuenta que la decisión era de esas que salen de dentro y que lo iba a hacer. Se lo conté también a otras personas y la reacción con la que más me encontraba era la siguiente: «¡Estás loco!» «eso es muy peligroso» «¿No te da miedo?» «¿Y si te pasa algo…?» De pronto empecé a darme cuenta que lo que yo sentía con tanta claridad y certeza en mi interior los demás lo veían como un sinsentido. Era una sensación extraña, que me causaba un dilema que no era capaz de reconocer. Sin embargo, al contárselo a mi amigo Muñoz me dijo «Bua…me encanta ¿y por qué no se lo ofreces a alguna televisión y haces un documental del viaje?» Respiré aliviado. Por fin alguien que me apoyaba y que además me daba ideas (Esto es lo que llamó una persona «si y además». Un día hablaré de ellas). Esto fue enormemente inspirador y al hablar con él me di cuenta de algo importante: Cuando compartía mi idea con las personas que no me apoyaban sentía cómo mi energía bajaba e incluso empezaba a tener pensamientos del tipo «¿Y si de verdad es una locura?» «¿Debería hacerlo?» Decidí entonces ser más cauteloso y no ir gritando a todo el mundo lo que iba a hacer, esa fue la estrategia. De todas maneras, ahora me doy cuenta que seguramente lo quería contar porque buscaba su aprobación. No necesitaba ni la aprobación de los demás ni tampoco todos sus miedos. Me enfoqué entonces en algo más práctico, la preparación del viaje.

Si quieres ver directamente el documental del viaje puedes verlo aquí.

LA IMPORTANCIA DE PREPARARNOS

La preparación fue una parte fundamental de esta aventura, de hecho, para mí el viaje comenzó el día que empecé a prepararlo. Muchas veces, cuando nos proponemos objetivos o metas nos obsesionamos tanto con alcanzarlas que nos olvidamos del proceso en si, del camino, que es en realidad donde crecemos. Por eso la preparación es tan importante, porque es parte del proceso, parte del viaje de la vida. Voy un paso más allá. Cuando comprendemos la preparación como un proceso interno y continuo (preparación interna) nos estamos abriendo al disfrute de la vida, con todos sus momentos, sin perdernos en la búsqueda insaciable del siguiente objetivo.

Sigo con la aventura…

En el momento en qué decidí que lo iba a hacer me empecé a abrir a las posibilidades. Ahora el foco estaba en buscar cómo hacerlo. Al iniciar la búsqueda me empecé a sorprender de la cantidad de información que encontré tanto en internet como al preguntar a gente que había hecho este tipo de viajes. Descubrí cosas tan curiosas como la hitchwiki, que es una especie de wikipedia para autoestopistas; couchsurfing, una forma de conocer gente y hospedarte en tus viajes de forma gratuita (al menos hasta hace poco era gratis). Curiosamente mi amigo Laonikos había hecho un viaje en autostop desde Londres a Grecia y me dio consejos muy valiosos para tener en cuenta a lo largo del viaje.

¿Cuáles fueron algunos de esos consejos? (Fueron útiles en este viaje y son en realidad útiles para el viaje de la vida)

  • «Recuerda que tienes el derecho a decir «NO». Si subes a un coche y tienes la sensación de que te quieres bajar, que no te fías, dile que pare y bájate. Si te sientes incómodo al decírselo dile que te sientes mal y quieres vomitar fuera y parará inmediatamente (nadie quiere un vómito en su coche)» Nunca tuve que utilizarlo en el viaje, por cierto. Recordar que tenemos derecho a decir «no» es fundamental. Las personas que estamos muy abiertas a nuevas ideas, nuevas propuestas o nuevas aventuras a veces tenemos la sensación de que decir «si» a todo lo que se presente nos hace mejores personas. Déjame decirte un secreto: es mentira. Saber decir que no es tan importante como saber decir «si». Yo sigo aprendiéndolo, todo un reto.
  • «Sal siempre provisto de al menos 2 litros de agua y de comida para todo el día + algo extra. Cuando te abres a la incertidumbre de esta forma es fundamental tener suficiente energía para pensar con claridad. Cuando te deshidratas y la comida falta es fácil empezar a ponerse nervioso y a no tomar las mejores decisiones«
  • «No más de 500km al día. Sal temprano y calcula la hora de llegada con un margen de 2 horas antes de que se ponga el sol. Estás en lugares totalmente desconocidos, no necesitas correr riesgos innecesarios«. Este consejo de hecho fue de gran ayuda a la hora de planificar el viaje. Al organizarlo por etapas hizo que fuera mucho más fácil. Así cada día me enfocaba en la etapa que tocaba, no en los miles de kilómetros que faltaban para llegar. Cuando tenemos un gran propósito muchas veces nos sobrecoge su inmensidad. Vemos el todo y nos asusta. Sin embargo, si nos proponemos pequeñas misiones la perspectiva cambia, de pronto lo percibimos más factible. Al cambiar nuestro enfoque y nuestra perspectiva podemos cambiar literalmente nuestra realidad.
  • «Ponte siempre en lugares donde los coches, al verte, tengan una opción fácil de pararse al lado de la carretera. Ayúdales a que su decisión de parar sea fácil. Hazles la vida fácil.» A veces, con los actos más simples estamos haciendo la vida más fácil a los demás y a nosotros mismos. Sólo hemos de parar a darnos cuenta.

Entonces planeé la ruta, estimé las etapas diarias, contacté con algunos amigos por Europa, a los que visité en mi camino y cuando todo estuvo listo comencé el viaje el 4 de junio de 2015. Me llevó 19 días, recorrí más de 4500km, pasé por 10 países, conocí a gente extraordinaria y fue una experiencia realmente ma-ra-vi-llo-sa.

¿QUÉ APRENDÍ EN EL VIAJE QUE A TÍ TAMBIÉN TE PUEDE SERVIR EN TU VIDA?

  • Sin duda, la importancia de la PREPARACIÓN, no solo a la hora de viajar o realizar una aventura. La vida en si es un viaje y la preparación interna es un valor fundamental para saber cómo responder ante las circunstancias que nos rodean. Hoy en día las circunstancias son extremadamente cambiantes y la preparación interna es una herramienta prioritaria para responder ante esas circunstancias de forma coherente y para crear nuevas oportunidades en el mar de la incertidumbre.
  • Al viajar en solitario me di cuenta que la RESPONSABILIDAD de mis acciones estaba en mi. Cualquier decisión que tomaba cambiaba el rumbo de mi viaje, por pequeña que fuera. Así lo siento en la vida. En cada una de nuestras decisiones estamos creando nuestro futuro. En cada una. A veces nos es difícil darnos cuenta de esto, pues no somos conscientes del impacto de nuestras decisiones y nuestras acciones, pero las decisiones que tomas hoy están determinando donde estarás mañana. Empiezas así a reconocer tu habilidad para responder (respons-abilidad) ante las circunstancias externas y a darte cuenta que tú creas tu vida.
  • Este viaje suponía para mí un reto, sin embargo, era un reto alcanzable, en mi cabeza no era una auténtica locura, era muy factible, ya que había viajado por Europa antes, había vivido en varios países, había hecho autostop…Diseñé entonces un plan que me impulsó a ir avanzando paso a paso. Esto hizo que reconectará con mi CONFIANZA. Cuando llegué a casa dije «joder, que me he cruzado Europa». Al echar la vista atrás me doy cuenta del logro que supuso este viaje en mi vida. No fue sólo el hecho de haber experimentado el viaje o haberlo «conseguido», si no que es para mi un recordatorio de que soy capaz de conseguir algo cuando realmente creo que lo puedo conseguir y cuando tomo acción para llevarlo a cabo. Creo fundamental el marcarnos desafíos o misiones que, en nuestra mente, sean alcanzables. Esto hace que construyamos momentum de confianza, es decir que reconozcamos la confianza en nosotros mismos paso a paso. Cuando confiamos en nosotros nos abrimos a las posibilidades y a nuestra propia expansión.
  • El «paso a paso» me permitió abrirme a algo fundamental: ¡EL DISFRUTE! El viaje estaba dividido en etapas y cada etapa a su vez dividida en trozos más pequeños. Esto hizo que no tuviera la sensación de abrumación al pensar «Uff…me quedan 3400km para llegar», si no disfrutar de cada uno de los pasos. Cuando nos conectamos con ese «paso a paso» empezamos a vivir más en el momento presente y el destino final se convierte en la dirección, pero no es algo a lo que nos apegamos. Ponemos entonces el foco en el proceso. Esto es para mí un verdadero cambio de paradigma (lo siento como una toma de conciencia constante y una práctica progresiva en la que cada día tenemos la oportunidad de seguir aprendiendo a vivir desde el disfrute.
  • Cuando abrazamos la INCERTIDUMBRE como ese maravilloso espacio de creación y de experimentación, la vida nos sorprende a cada paso y sentimos una conexión mucho más profunda con los demás. Sin embargo, cuando percibimos la incertidumbre como un lugar amenazante lo que creamos es una separación entre nosotros y el resto del mundo. Recuerdo una conversación que tuve con mi hermano antes del viaje, donde me dijo: «Pero ¿y si la persona con la que subes en el coche está borracha o está loca?» Yo le contesté: «¿Y si me subo en un autobús y el conductor está borracho o está loco? Él me dijo: «Bueno, se supone que el conductor del autobús es un profesional». Me salió del alma y le dije: «Claro, y se supone que la persona con la que suba en el coche es un ser humano». Piensa sobre qué relación tienes con la incertidumbre y si ésta te genera unión o separación con el mundo.
  • Al conectar con mi vulnerabilidad me conecto de una forma más íntima con la vida. Al abrirnos a la vulnerabilidad nos abrirnos a reconocer nuestras debilidades y por tanto nos abrimos también a pedir ayuda a los demás. Nos abrimos así a recibir lo que los demás tienen para aportarnos. Fue fascinante la predisposición de muchísima gente a ayudarme a lo largo del viaje. Muchas veces nos montamos la película de que los demás no saben, no pueden o no estarán dispuestos a ayudarnos. Sin embargo, a los humanos hay algo que nos encanta: ayudar a los demás (porque estamos conectados energéticamente entre todos y en lo más profundo de nuestro ser sabemos que somos partes de un mismo organismo).

Al volver a España muchas personas me preguntaban «¿Y no te ha pasado nada?» (Querían saber en realidad si no me había pasado nada malo, pero solemos formular este tipo de preguntas así). A su pregunta contestaba: «No, no me ha pasado nada (malo), no me comieron los monstruos. Me sucedieron muchas cosas sorprendentes, divertidas e inspiradoras, eso si». Me resulta curioso cómo ponemos nuestra atención en el miedo y en el peligro antes de enfocarnos en lo maravilloso que una experiencia tenga para darnos. Pero ¿por qué hacemos esto?

Bueno, la verdad es que tiene sentido, el miedo en si es un mecanismo de protección asombroso (de esto hablaré en un capítulo del podcast). Gracias a él hemos evolucionado como especie y por eso está tan profundamente arraigado en nosotros. Eso si, cuando el miedo se vuelve nuestra forma por defecto de ver el mundo (lo cual nos ocurre mucho más a menudo de lo que podríamos creer a priori) empezamos a interpretar la vida como una experiencia llena de amenazas y peligros. Sin darnos cuenta, generamos separación con los demás, porque en realidad estamos separándonos de nosotros mismos al tener miedo al miedo y al no permitirnos sentirlo.

Cuando nos permitimos sentirlo, nos abrimos a sentir la vida y cuando te abres a lo que la vida tiene para regalarte…ésta se convierte en un regalo.


Si quieres pasar un rato de diversión y e inspiración aquí te dejo el documental del viaje. Espero que lo disfrutes.

Si has leído hasta aquí te propongo un reto. Es fácil. O difícil. Todo depende de ti. Ahí va:

  • Para, respira y siente lo que te haya inspirado de este post
  • Piensa y anota (en un papel, en el móvil…) en qué parte de tu vida puedes convertir esa inspiración en una acción concreta ahora. (recuera, no hace falta que te vayas al Himalaya o a cruzar Europa haciendo autostop, tú sabes en qué área de tu vida tiene sentido para ti en este momento tomar acción)
  • Da un primer paso para transformar esa inspiración en una acción (el más pequeño de los actos puede cambiar tu vida)

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Foto: @johtyson

Ismael

2 comentarios en ««No viajes en autostop, te comerán los monstruos»: Qué aprendí al cruzar Europa a dedo»

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